Las condensaciones son un desagradable efecto que se da en algunas ocasiones en el interior de las ventanas o de otros elementos de la vivienda.
El que esto se produzca, depende de diversos factores, tales como temperatura exterior, temperatura interior, humedad relativa interior y por supuesto de los materiales empleados en la ventana.
El aire se comporta como una esponja. Esta es capaz de acumular una determinada cantidad de agua máxima antes de empezar a chorrear (condensación). Con el aire sucede algo parecido. Para una temperatura determinada el aire acepta una cantidad de agua (gr/m3)
A partir de que se rebasa esta capacidad, el aire empieza a soltar el agua como lo haría la esponja, es decir, aparece la condensación. Con la peculiaridad de que este la suelta por aquellos elementos que encuentre más fríos, o lo que es lo mismo en aquellos con un coeficiente U más elevado.
Cuando la temperatura del aire es mayor, este acepta una mayor cantidad de agua. La humedad relativa del aire es la relación entre la cantidad de agua que tiene el aire a una temperatura determinada y la máxima que acepta a esa misma temperatura. Cuando la humedad relativa es el 100% este es el punto de rocío y aparece la condensación.
Es decir la probabilidad de que aparezca condensación es mayor cuanto mayor sea la humedad en el ambiente y cuanto la temperatura interior sea menor. Por eso la condensación aparece cuando:
Aumentamos la humedad del ambiente
Desciende la temperatura interior
Estas variaciones de humedad y temperatura son determinantes para que aparezca o no la condensación. Esta aparecerá en aquellos elementos más fríos (elementos con un valor U más elevado).
Para evitar la condensación es importante tener en cuenta estos tres consejos:
Esto por dos motivos: el primero es que la condensación siempre aparecerá primero en aquellos materiales con un valor superior de U, es decir, en aquellos materiales menos aislantes. El segundo porque cuanto menor sea el valor U de nuestra ventana, mejor aislante será, con lo que evitaremos las perdidas térmicas al exterior y un descenso de la temperatura de la vivienda.
Como puede observar en la tabla, en los materiales con un pésimo comportamiento aislante, como es el caso de aluminio sin rotura, es donde primero va a aparecer la condensación.
En cambio, en materiales como la carpintería de PVC, la condensación va a ser muy difícil que se produzca.
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